sábado, 18 de julio de 2009

LES VIGNOBLES (SAVIGNAC-LES-ORMEAUX – GRUISSAN)

Por fin en Francia, la “grande France”. Tierra de caballeros, viñedos y castillos; de abadías, “maisons” y catedrales. Cuna mundial de la Ilustración, de la “democracia moderna”, del republicanismo; del ciudadano, la tricolor y La Marsellesa. Hogar del Tour (de France), de la Bohême y el croissant; de la “nouvelle cuisine”, el “pret a porter”, y el “glamour”. Francia, tierra de libertad. Qué pocos poetas han sabido cantar tu “hijoputismo”. Qué pocos intelectuales han alabado tu chauvinismo, tu “cutrerío” generalizado y tus mujeres feas. Paraíso mundial del neón tú eres, del “tuning priquero” y de la rotonda; del Buffalo Grill, del “rappel” y de los retretes sin papel. Y sin embargo, cuanto te echábamos de menos.

Descendiendo de Andorra en dirección Foix, llego el momento de hacer un alto en el camino para “plegar la orella”. El lugar escogido, Sauvignac-les-Ormeaux, parecía reunir todas las condiciones para desplegar nuestro particular kit del pequeño nómada: fuente, baños públicos, parking medianamente apartado y tenuemente iluminado; sin descampados, polígonos industriales, ni zonas de bares que pudieran dar lugar al tan temido “palo”. Irónicamente, en aquel lugar donde estaba prohibido pernoctar en caravana, no había más que eso, y así fue como conocimos al “perfecto caravanero”. En este tipo de sitios, si ustedes tienen la necesidad de pedir prestado a su vecino un poco de sal para preparar un pisto de bonito con tomate, deberían de tener igualmente la educación de soportar una entretenida clase magistral sobre “filosofía caravanera”. Así pudimos saber la verdadera pronunciación de Volkswagen (“Volslaguen”) y que en el “way of life” de las casas rodantes existe un profundo sentimiento de camaradería y solidaridad. Todo puede llegar a compartirse entre estos navegantes del asfalto, aunque sin llegar a los extremos de los esquimos o del anegado mundo de Kevin Costner, donde 45 mins. con la pequeña sería algo de lo más habitual. Ahora también sabemos que dormir en el coche es el primer paso para entrar en la Gran Logia de la Roulotte. La caravana te atrapará, y después de una “volslaguen”, vendrán más y mayores bungalows con ruedas, en una carrera sin fin en busca del confort del hogar perdido, hasta que, finalmente, el Príncipe de los Gitanos te ofrezca aparcamiento en su eterno y gratuito Valhalla.

Dicen los cronistas antiguos y los caminantes, que poco antes de Foix existe un suntuoso McDonald donde los retretes son de oro y las wifi’s fluyen cristalinas a más de 20.000 teraflop por segundo. Después de más de dos horas recomponiéndonos y actualizando este espacio, nos quedamos impávidos al ver cumplida la profecía de nuestro progenitor cuando nos advirtió que, “con todas esas gilipolleces”, un día nos quedaríamos sin batería. Después de un primer momento de desasosiego y descontrol, decidimos afrontar la circunstancia y jugárnosla en un pequeño desnivel que se intuía en el parking del “fast food”. Allí la fuerza hercúlea de Perotti nos dio la tracción necesaria para poner en funcionamiento de nuevo el motor de nuestro coche, y así, cual Ulises que burla al destino, poner rumbo a las suaves laderas de la tierra de los cátaros.

Debido a este incidente, Foix se quedó compuesta y sin show de “Emoal”, siendo substituida por la también centenaria ciudad de Mirapoix, quién tuvo por bien gozar de un “enxiemplo” de nuestro arte al canto, la guitarra y la harmónica. Arrullados por la seguridad de saber que no somos los únicos “titiriteros” en esta jácara medieval, pusimos un cartel que de esta guisa rezaba: “Aerored in concert France Tour 2009. Insert coins or fruits to continue”. Y si bien es cierto que no fuimos los grandes triunfadores de la feria entre todas estas gentes del “buenvivir”, tampoco es menos cierto que nuestras risas nos echamos, cantando bajo la sombra de una fresca arboleda a las cosas que rodean nuestra vida cotidiana: “El noble arte del cuchar”, “las máquinas de Luisito” y “el milfazo de tu vieja” en clave de blues. También hubo tiempo para versiones sui generis de clásicos como Bob Marley, Manolo Kabezabolo, o los putos Eagles con un Hotel California entre bable, inglés y “retard”. Saldo de la experiencia: +3 € por hora y media de tontuna variada.


Salimos de Mirapoix con la grata sensación del trabajo bien hecho, y continuamos deslizándonos ladera abajo en dirección al mar, entre campos de girasoles, viñedos y algún peregrino frutal. Dicen los mayores que “el hambre es muy puta”, lo que nunca debería significar “hacer de puta cuando tienes hambre”, por eso, y porque la fruta es muy importante para prevenir el escorbuto, decidimos asaltar un tentador peral que sobresalía desde el fondo de una casa. Saldo a nuestro favor: 12 dulzonas perillas que hicieron un poco más llevaderas los postres de nuestras ligerísimas comidas.
Bajo el incesante calor estival, cruzamos Carcassone y su castillo de Playmobil, Narbona y su rastrillo de muebles viejos, y por fin… el mar. Ante nosotros yacía placido el Mare Nostrum con la benevolencia de su suave brisa y sus cálidas aguas, así que nosotros le correspondimos de la única manera que sabemos: penetrando en él y descargando polvo, sudor y muchas horas de carretera.

Después del baño pasamos un momento entrañable con un grupo de octogenarios españoles exiliados durante la Guerra Civil, quienes nos recomendaron un buen lugar para pernoctar frente a la playa: los Pilotes. A pesar de que eso de los Pilotes sonaba un poco como a bar de maricones donde ponen "El Bimbó", decidimos indagar y descubrir que en verdad se trataba de de una manga de arena donde los pescadores habían ido construyendo sus casas de madera. Para hacerse una idea, algo así como esos chiringuitos que aparecen en la fase de Blanka del Street Fighter II. Tras la tan ansiada cena a base de peras y lentejas, hicimos una visita a la zona de marcha, donde los lujosos yates no nos intimidaron a la hora de sentarnos en la terraza de las frescas y saborear así una merecida cerveza. Con el espíritu de Furi en su reservado asiento, terminamos la jornada reflexionando amplia y profundamente sobre la paradoja de Biff Tannen, en "Regreso al Futuro II". Y es que si Biff viejo viaja al pasado y se dá a si mismo el almanaque deportivo, cómo puede ser que vuelva otra vez al futuro anterior y no al nuevo futuro alternativo donde tiene pila pasta. O peor aún, ¿por qué cojones, en la escena eliminada desaparece?

1 comentario:

  1. Joooderrrr, la jamelga de la última fotaca.
    Caravanero de muyeres, John Wayne meets cambio climático. Y que me decís de aquel film de miltropocientossesntaytantos, "las uvas que te jalas y la ira que te sale por el culo".

    Maradonal´s, donde te amburguesas como es debido.

    Corto y cierro.

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